En este blog quiero presentaros el trabajo que realizo en mis horas libres. Me dedico a la recreación de antiguos iconos y obras de arte del Románico y del Gótico.
La visita al Valle de Boí fue como el sabor que te deja en la boca una copa de buen vino: pasan los días pero recuerdas, como si fuera ahora mismo, el sabor del caldo en el paladar, las iridiscencias sobre el cristal, el aroma a frutas, hierbas o madera. El Valle de Boí es uno de los mejores vinos que he probado.
Parar en Urmella –esa tarde de tormenta pirenaica junto a un monasterio medieval anclado en el tiempo y en la montaña- nos había agudizado los sentidos que, al llegar a Boí, descubrían Románico y naturaleza en cada rincón. De los catalanes hemos de aprender cómo guardan y a la vez comparten sus tesoros. Son conscientes del valor de las pinturas románicas del valle –los expertos afirman que es con toda probabilidad, si no el mejor, uno de los más destacados conjuntos pictóricos románicos de toda Europa- y conscientes de esta importancia conservan, explican, facilitan, muestran, exhiben y presumen de su tesoro.
En el Valle de Boí es tan fácil admirar iconos medievales como respirar. En verano, desde las nueve de la mañana hasta que el sol cae, las iglesias de Barruera, Erill, Durro, Sant Joan, Santa María y Sant Climent – y algunas de las consideradas secundarias en importancia, también- permanecen abiertas al público, con la posibilidad de realizar visitas guiadas. El precio –seis euros por entrar a todas ellas, niños de menos de nueve años, gratis- es absolutamente simbólico en comparación con la grandeza de las pinturas allí mostradas y con el personal dedicado a la difusión de su patrimonio, catalogado por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad.
Por si el visitante quedara insatisfecho, en Erill se halla el Centro de Interpretación del Románico, un espacio moderno, interactivo, visual, bibliográfico y también gratuito que ahonda en las entrañas del Románico del valle. Compramos libros, nos informaron con multitud de folletos explicativos, aprendimos cómo y por qué se trasladaron las pinturas originales de estas iglesias al Museo Nacional de Arte de Cataluña. Entendimos por qué el Valle de Boí es uno de los enclaves del Románico más importantes del mundo.
Echo de menos este orden en otros puntos del Románico español que también merecen la calificación de tesoros. Sin ánimo de ser injusta, llegar a las pinturas del Monasterio de San Bernardo de Valbuena, en Valladolid, fue tarea de hemeroteca e indagación en páginas especializadas en pintura medieval. En Boí, tan sólo es necesario llegar al valle. El resto, el visitante lo tiene hecho.
Sé, con el ánimo de ser imparcial, que se están realizando importantes esfuerzos por rescatar, conservar y dar a conocer el románico de otros puntos de la península (como la Fundación Santa María La Real, la interesante serie de Peridis en TVE, el Plan del Románico de la Marca Media, los esfuerzos de la diputación de Palencia en la edición de la guía Los indispensables o la proliferación de páginas web dedicadas con seriedad y rigor a la Edad Media en España, como podéis comprobar en los enlaces a blogs que encontráis en éste).
Pero queda un largo camino y cada vez menos tiempo para evitar que se deterioren no ya las pinturas medievales, delicadas por los materiales utilizados, sino las arquitecturas que han conseguido resistir hasta nuestros días (tal y como por ejemplo publicaba hace unos días el Heraldo de Aragón o como denuncia periódicamente la asociación Hispania Nostra, con la siempre polémica Lista Roja de monumentos en peligro). Y por continuar con el tirón de orejas, que la restauración se realice con criterio porque en muchas ocasiones se entiende por enfoscar o electrificar (os recomiendo un paseo por el blog de Alkaest, Picota y Cepo, y os aseguro enfado y depresión, en este orden y en el contrario)
Pero comencé este comentario con el sabor del vino y el viaje al valle de Boí, y con ese sabor quiero quedarme: Aprendamos de los que lo hacen bien. Y seamos capaces de mejorarlo. Ese es mi deseo. Recupero hoy la olvidada costumbre de acabar con un poco de música. La elegida hoy es Loreena Mckennit, The Mystic´s Dream:
P.D: las doce del mediodía en el campanario de Santa Eulalia de Erill.
2
comentarios:
Cabestany
dijo...
Hola Ana.
Pues si ver las replicas en las iglesias de Boí te ha gustado, deverías ver las auténticas pinturas que se exhiben en el MNAC de Barcelona, donde se conservan en perfecto estado. Sus colores y su luminosidad se muestran en todo su esplendor, Sant Climetn de Taüll, Santa Maria de Taüll y hasta las de Sant Pere de Boí.
Hola Cabestany. Me encantaron las pinturas del Valle de Boí! Ya me gustaban habiéndolas visto en fotografía pero encontrármelas allí, en su ubicación original, fue algo muy muy especial. Te confieso que la idea de este viaje era rematarlo en el MNAC pero mi coche decidió que no. Junto a Sant Joan dijo que no arrancaba y no lo hizo, así que nos fastidió visitar tu recomendación. En definitiva, que tengo pendiente una visita a Barcelona. Creo que será más pronto que tarde...
Aproveché la visita al Centre de interpretació del Romanic para aprender cómo las trasladaron. Tanto me impresionó que compré un libro, que me estoy leyendo y del que creo que saldrá otro comentario un día de éstos.
Tras este rollo que te he soltado, sólo me queda darte las gracias por tu comentario y por tu ánimo. Espero leerte por estas páginas en otra ocasión.
2 comentarios:
Hola Ana.
Pues si ver las replicas en las iglesias de Boí te ha gustado, deverías ver las auténticas pinturas que se exhiben en el MNAC de Barcelona, donde se conservan en perfecto estado. Sus colores y su luminosidad se muestran en todo su esplendor, Sant Climetn de Taüll, Santa Maria de Taüll y hasta las de Sant Pere de Boí.
Felicidades por el Blog!!
Un saludo.
Hola Cabestany. Me encantaron las pinturas del Valle de Boí! Ya me gustaban habiéndolas visto en fotografía pero encontrármelas allí, en su ubicación original, fue algo muy muy especial. Te confieso que la idea de este viaje era rematarlo en el MNAC pero mi coche decidió que no. Junto a Sant Joan dijo que no arrancaba y no lo hizo, así que nos fastidió visitar tu recomendación. En definitiva, que tengo pendiente una visita a Barcelona. Creo que será más pronto que tarde...
Aproveché la visita al Centre de interpretació del Romanic para aprender cómo las trasladaron. Tanto me impresionó que compré un libro, que me estoy leyendo y del que creo que saldrá otro comentario un día de éstos.
Tras este rollo que te he soltado, sólo me queda darte las gracias por tu comentario y por tu ánimo. Espero leerte por estas páginas en otra ocasión.
Un saludo.
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